No estás aburrido: quizá has olvidado cómo se siente estar contigo

No estás aburrido: quizá has olvidado cómo se siente estar contigo

No estás aburrido: quizá has olvidado cómo se siente estar contigo

Hace unos días una paciente me dijo algo que probablemente también te haya pasado. “Tengo tiempo libre… pero no sé qué hacer con él.”

No estaba triste, no tenía especialmente trabajo, no había ocurrido nada malo.

Era simplemente una apreciación, tenía una tarde entera para ella, y nada parecía apetecerle demasiado.

Y claro, hizo lo que hacemos la mayoría: probó una serie, nada. Cogió el móvil, nada. Lo dejó. Lo cogió de nuevo, abrió Instagram. Nada.

Entró en la cocina, abrió la nevera para no coger nada. Volvió al sofá.

Y terminó diciendo: “me estoy aburriendo muchísimo.”

Pero mientras hablábamos apareció otra posibilidad. ¿Y si no fuera aburrimiento? ¿Y si lleváramos tanto tiempo viviendo rodeados de estímulos que cualquier momento de calma nos resulta extraño?

Nunca habíamos estado tan entretenidos…

…y, al mismo tiempo, tan incómodos cuando no pasa nada.

Esperamos el autobús viendo vídeos.

Comemos mirando una pantalla.

Caminamos escuchando un podcast.

Tenemos cinco minutos libres y, casi sin pensarlo, cogemos el teléfono.

No porque siempre queramos hacerlo, la mayoría de las veces porque ya lo hacemos de forma automática. Me recuerda muchísimo a cuando era fumadora y en cualquier hueco en el que no tenía nada que hacer… cigarro.

Nuestro cerebro se ha acostumbrado a recibir estímulos constantemente, y cuando dejan de llegar, interpreta ese silencio como si faltara algo.

La necesidad de llenar todos los huecos

Piensa en la última vez que esperaste una cola, ¿recuerdas qué hiciste?. Lo más probable es que sacaras el móvil.

No porque hubiera algo urgente, sino porque el vacío dura muy poco antes de que intentemos llenarlo, nos cuesta esperar, nos cuesta aburrirnos, nos cuesta simplemente observar lo que pasa alrededor, estar a una sola cosa.

Y, poco a poco, hemos ido perdiendo una capacidad muy valiosa: la de estar presentes sin necesitar que algo nos entretenga continuamente.

El aburrimiento tiene mala fama, vivimos como si aburrirse fuera un problema que hubiera que solucionar cuanto antes, pero el aburrimiento cumple una función muy importante:

  • Es el espacio donde aparecen ideas nuevas.
  • Donde la mente conecta recuerdos.
  • Donde surge la creatividad.
  • Donde muchas personas descubren qué les apetece realmente cuando dejan de reaccionar a estímulos externos.

El problema es que casi nunca llegamos a ese punto.

Porque antes de que aparezca el aburrimiento de verdad, ya hemos abierto otra aplicación.

Abúrrete estas vacaciones, encuéntrate contigo.

Falta recuperar la capacidad de disfrutar de las cosas sencillas.

Un paseo sin mirar el reloj.

Leer diez páginas y no preocuparte por cuánto llevas leído.

Escuchar una conversación sin mirar el móvil cada pocos minutos.

Tomarte un café sin hacer nada más al mismo tiempo.

Son momentos pequeños, pero increíblemente esenciales para regularte emocionalmente, para que tu sistema nervioso vuelva a la calma y tú te ubiques en tu día, en este momento.

Volver a entrenar la atención

No estás aburrido: quizá has olvidado cómo se siente estar contigo

No hace falta irse a una casa en mitad del campo ni apagar el teléfono una semana. Puedes empezar con gestos muy sencillos:

  • Salir de casa sin auriculares durante diez minutos.
  • Esperar una cola sin mirar la pantalla.
  • Sentarte un rato en un banco y observar a la gente pasar.
  • Dejar que tu mente se aburra un poco.

Y ten en cuenta que al principio va a resultar incómodo, pero después empieza a sentirse diferente.

Quizá no echas de menos hacer más cosas, quizá lo que echas de menos es disfrutarlas. Porque cuando vivimos saltando de un estímulo a otro, dejamos de saborear lo cotidiano.

Y entonces pensamos que necesitamos experiencias cada vez más grandes para sentir algo. Cuando muchas veces lo que necesitamos es volver a prestar atención.

Una última reflexión

Este verano quizá no necesites llenar cada hueco con un plan. Quizá necesites dejar alguno vacío.

Porque hay silencios que vienen a devolverte algo que el ruido que el día a día había tapado.

Y puede que, después de un rato, descubras que no estabas aburrido, solo hacía mucho tiempo que no te dabas la oportunidad de estar, simplemente, contigo.

Si sientes que necesitas llenar cada momento, puede que no se trate de hacer más, sino de volver a conectar contigo y con lo que realmente necesitas. En Eva Psicología podemos ayudarte a comprender por qué te resulta tan difícil estar “sin hacer nada” y a aprender a disfrutar de los momentos sencillos sin necesitar estímulos constantemente. ¡Contáctanos y pide tu cita ahora!

Dinos que te ha parecido este artículo, Puntúa (DE 1 A 5 ESTRELLAS).
0 / 5

Your page rank:

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Close Popup

Usamos cookies para brindarle la mejor experiencia en línea. Al aceptar su uso queda regulado de acuerdo con nuestra política de privacidad.

Close Popup
Privacy Settings saved!
Configuración de cookies

Cuando usted visita cualquier sitio web, puede almacenar o recuperar información en su navegador, principalmente en forma de cookies. Controle sus servicios de cookies personales aquí.

Estas cookies son necesarias para que el sitio web funcione.

Cookies técnicas
Para usar este sitio web utilizamos las siguientes cookies técnicamente requeridas.
  • wordpress_gdpr_allowed_services
  • wordpress_gdpr_cookies_allowed
  • wordpress_gdpr_cookies_declined

Rechazar todos los servicios
Save
Acepto todos los servicios